Es cierto que un estudiante necesita todo el apoyo de la familia en el proceso de conversión de estudiante a profesional. Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de apoyo familiar?

Pues, a la presencia que deben tener los padres y el entorno dentro del camino profesional, no solo en el factor económico, sino en lo que concierne a la parte afectiva, moral, social y emocional.

Quiere decir, brindar la tranquilidad en casa para que el estudiante pueda repasar y hacer tareas, respetar sus horas de estudio, motivarlos constantemente y preocuparse por sus actividades en la universidad.

Además, alegrarse de sus logros y conversar con ellos cuando tengan dificultades en sus calificaciones para que sigan adelante. Porque si en la familia hay falta comunicación, cuando ellos tropiecen, buscarán afuera lo que no tienen en casa y un mal consejo podría desviarlos del camino estudiantil.

Uno de los problemas que existe en nuestro país, es el gran número de personas fuera de la formación superior, de ahí la importancia vital del apoyo de la familia. Por eso, se recomienda a todas las universidades tener dentro de su estructura académica una Oficina de Psicopedagogía y Tutoría.

Esta se encargará de brindar asesoría a los padres de familia, por si ellos no saben cómo llegar a sus hijos o si desean realizar un seguimiento constante sobre sus notas. Cuando la familia está comprometida, los estudiantes obtienen excelentes resultados y se convierte en un logro conjunto.

 

 

 

 

 

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