Cuando nuestro alumno no quiere estudiar, lo primero que tenemos que hacer es plantearnos a qué le está diciendo que no, y a que le está diciendo que sí. Lo más importante es conocer cuál es su desmotivación y revertirla para que no los lleve al fracaso escolar.

Es importante que nuestros alumnos vean los estudios como un derecho, el derecho de aprender y poder forjarse un futuro, en vez de verlo como una obligación.

Está en nosotros darles ejemplos para que vean que lo aprendido, les servirá para algo y que lo que están haciendo es para beneficiarlos a lo largo de su vida.

Tienen que entender también que los pasos que a dar van a ser duros, pero finalmente serán gratificantes, pues cada vez estarán más cerca de lo que quieren ser.

Si nuestro estudiante; por ejemplo, ya desde educación primaria quiere ser médico, tiene que saber que no vale solo con que se coloque una bata blanca, tiene que pasar una serie de exámenes que son necesarios para llegar a eso, pero si tiene la motivación será más fácil lograrlo.

Por otra parte, debemos ponerles objetivos que sean alcanzables, no podemos pretender que nuestros alumnos aprendan a sumar en dos días, cada niño tiene diferentes procesos.

Lo principal es intentar saber que es lo que pasa por su cabeza, tenemos que hablar muchísimo con ellos, entenderlos y sobre todo crear un plan de acción adecuado para potenciar sus fortalezas y conocer realmente que quiere nuestro estudiante.

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